martes, 21 de abril de 2009

Historia de los billetes de Pesetas



PRIMERAS EMISIONES DE BILLETES EN ESPAÑA (1874-1931)
Los primeros billetes de peseta fueron impresos el 1 de julio de 1874, coincidiendo con la concesión al Banco de España del derecho en exclusividad a emitir billetes, hasta entonces compartido con otros bancos provinciales. Tenían los valores faciales de 25, 50, 100, 500 y 1000 pesetas, debido a su elevado valor en la época, sólo estaban destinados a ser manejados por bancos y otras entidades financieras. En total apenas se emitieron dos millones de esta primera serie.

25 pesetas. 1 de julio de 1874. Primera emisión con valor nominal en pesetas. Realizado en los talleres del Banco de España

500 pesetas. 1 de julio de 1884. Primer billete con espacio reservado para marca de agua. Realizado en los talleres del Banco de España
Los billetes emitidos en nuevas series siguieron teniendo estos mismos valores, hasta que en 1898 se puso en circulación un billete de 5 pesetas para sustituir a la moneda de plata del mismo valor, debido a su alto coste de producción.

A principios del siglo XX, como las monedas no valían lo mismo que el metal del que estaban hechas, y para favorecer las reservas de oro y plata, se pasó a utilizar billetes.

II REPÚBLICA (1931-1939) y GUERRA CIVIL (1936-1939)

A la llegada de la República se encuentran en circulación billetes con el mismo valor facial, pero de diversas emisiones. Por otra parte, el cambio ideológico afectará también a los criterios iconográficos del papel moneda, estableciéndose además por Decreto que los billetes en circulación sean estampillados con el sello de la República, mientras no sean sustituidos por nuevas emisiones.

Al estallar la guerra civil, el Gobierno de la República no tiene problemas de escasez de papel moneda, pero a lo largo de la contienda, con las comunicaciones interrumpidas, no es posible enviar remesas a todo el territorio bajo su control, lo cual motivará la aparición de emisiones propias en las provincias del norte. A la par, el Gobierno de Burgos, que sólo reconocía la legalidad de las emisiones anteriores al 18 de julio de 1936, aunque estableciendo que los billetes fueran presentados por los particulares para ser revalidados, encargará su propio papel moneda que circulará en el territorio por él controlado.

Es por tanto una época compleja y anómala en este sentido, más si tenemos en cuenta que la falta de moneda divisionaria se hará acuciante, dando lugar a la proliferación de medios de pago emitidos por todo tipo de organismos, tanto de carácter público como privado, en un ámbito puramente local, normalmente de pequeña cuantía, que permitiera las transacciones elementales de la vida cotidiana.

25 pesetas. 31 de agosto de 1936
Emitido por el Gobierno de la República y realizado en InglaterraEmitido por el Gobierno de Burgos y fabricado en Alemania
Durante la Guerra Civil Española, la economía del país se desplomó y con él su moneda. Incluso con las devaluaciones, el Banco de España tuvo que imprimir billetes de valores menores, tales como 1, 2, 5 y 10 pesetas, debido a la imposibilidad de comprar metales.


La contienda que en 1936 entablan los partidarios del sistema establecido, la República, y los del ejército levantado en armas contra ella, también se trasladó al ámbito de la economía. El Banco de España se divide en dos, con sede primero en Madrid y luego en Valencia, Castellón y Aspe (Alicante) para los republicanos y en Burgos para los llamados nacionales. La peseta siguió siendo la moneda de curso legal para ambos pero con diferentes emisiones.
Cada bando negaba la legitimidad de la peseta del rival y competía en el exterior por hacer de la suya la moneda oficial.
Mediante un Decreto Ley, los alzados contra la República obligan a quienes posean billetes anteriores a 1936 a ponerles un sello o a ingresarlos en cuentas corrientes para validarlos de cara al nuevo régimen. Los republicanos a su vez, establecen con otro Decreto la emisión de certificados de plata de 5 y 10 pesetas en forma de billetes que, lógicamente, no fueron aceptados en la España nacional. Comentar que algunas de las monedas propias del bando nacional fueron acuñadas en Viena (Austria).
Y mientras los contendientes obligan a la peseta a entrar en batalla, las monedas comienzan a escasear en las ciudades. Los españoles pensaban que, fuese quien fuese el ganador de la guerra, el metal de las monedas siempre tendría su valor. Así fueron desapareciendo sucesivamente las monedas de plata, las de cobre y las de bronce. Estas últimas fundidas para hacer munición. Así que esta falta de calderilla dificultó las pequeñas compras de los ciudadanos de modo que empresas, sindicatos y ayuntamientos, entre otros, se lanzaron a la emisión de vales o monedas locales.
El propio Estado llegó a poner en circulación discos (pesetas) de cartón con un sello de correos adherido para autentificar el valor. Hubo emisiones de cheques, vales o billetes a cargo del Consejo de Asturias y León, bancos y cajas de ahorro del País Vasco, las autoridades de Santander, de Palencia, de Burgos, de Alicante, de Menorca, de Aragón, de Andalucía pero sobre todo, los ayuntamientos de Cataluña, donde al final de la guerra se contabilizó que circularon 3.384 billetes diferentes.

El papel es una moneda fiduciaria, es decir, que se basa en la confianza del portador en que el Estado le reintegrará en metal esa cantidad. Este billete, es la primera peseta en papel emitida en Burgos por el Banco de España.


Franco continuó imprimiendo pesetas en papel durante la posguerra. La primera peseta franquista está fechada en Burgos en 1938.

1 Peseta 1938 Peseta franquista fechada en Burgos en el "segundo año triunfal de la guerra".


La guerra termina con el triunfo de los militares que tres años antes se habían alzado contra la República y el gobierno del general Franco no puede dar la espalda al dinero republicano de las zonas que va conquistando si no quiere arriesgarse a una quiebra financiera que no se puede permitir. Así establece dos períodos de conversión de la peseta republicana a la nacional, que supuso la floración de unos 3.000 millones de pesetas republicanas a las arcas del nuevo Estado.


DICTADURA DE FRANCO (1939-1975)
La primera emisión que imprimió la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre fue la de 21 de octubre de 1940, aunque la decisión oficial la tomó el Gobierno un año después, con el Decreto del 21 de junio de 1941. Con este Decreto se pretendía dotar a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de los medios necesarios para acometer esta tarea y evitar la dependencia de empresas extranjeras en una cuestión de tanta trascendencia.
A pesar de las dificultades iníciales, desde entonces ha realizado esta tarea en una constante superación, incorporando las nuevas tecnologías y manteniendo un reconocido nivel de calidad. Con la llegada del euro, seguirá interviniendo y colaborando en el proceso de fabricación de los nuevos billetes junto a otros fabricantes europeos por encargo del Banco Central Europeo.

Después de la guerra civil, desde 1940 y hasta 1954, y como consecuencia también de la segunda guerra mundial, la escasez de metales llevará a emitir billetes de 1 y 5 pesetas, siempre en tiradas altísimas para facilitar las pequeñas transacciones, tan necesarias a falta de moneda metálica.
1 Peseta 1940 Billete de posguerra emitido en Madrid con la imagen de Hernán Cortés.
1 Peseta 1940 Billete con la carabela Santa María de Colón.
1 Peseta 1951 Billete con Don Quijote.

1 Peseta 1953 El último billete de peseta lleva la cara del marqués de Santa Cruz, que no pudo mandar la Armada Invencible, y tiene fecha del 22 de julio de 1953.

100 Pesetas 1953 Billete con J. Romero de Torres.


MONARQUÍA HASTA LA LLEGADA DEL EURO (1975-2001)

Tras la recuperación de la economía española, las necesidades monetarias del país cambiaron. En 1974 ya había 700 millones de billetes en circulación, muchos de ellos de baja denominación, y en 1978 la cifra llegaba a mil millones. Pese a que la peseta había perdido valor, el billete de mayor valor seguía siendo el de 1000 pesetas y eran necesarios muchos de estos billetes para pagos cotidianos.

Por este motivo, desde la década de 1970, se fueron retirando los billetes menores para ser sustituidos por nuevas denominaciones, tales como 2000, 5000 o 10000 pesetas, el billete de mayor valor impreso en España. Estos tres valores quedaron, junto con el billete de 1000 pesetas, como los únicos en vigor en los últimos diez años de vida de la peseta (1992-2002).
En 1976 se fabrican y emiten por vez primera los billetes de 5000 pesetas.

1982/1987
Entre 1982 y 1987 el Banco de España emitió un nuevo sistema de billetes, diseñado por José María Cruz Novillo, que fue grabado e impreso por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Los objetivos del Banco de España al emitir los nuevos billetes eran reducir y normalizar su tamaño, modernizar su diseño y facilitar su tratamiento mecanizado. Respecto de los billetes anteriores, el nuevo conjunto formaba un sistema homogéneo cuyos valores se escalonaban desde 200 a 10.000 pesetas siguiendo la regla 1-2-5 e incorporaban, como novedad, los valores de 200 y 2.000 pesetas.

Para facilitar la identificación de la autenticidad, los billetes del nuevo sistema incluían los elementos tradicionales (gran retrato calcográfico y marca de agua) junto con otros nuevos, como el hilo de seguridad y las fibrillas fluorescentes, además de algunos elementos secretos destinados a facilitar el tratamiento mecanizado de los billetes.
La última remesa de billetes se imprimió el 21 de noviembre de 2000 en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (que los fabricaba desde 1940) y fueron los de la edición conmemorativa del Descubrimiento de América. Se introdujeron en 1992 y fueron de 1000, 2000, 5000 y 10.000 Pesetas.


Tradicionalmente los valores que se han puesto en circulación han sido los siguientes:

25, 50, 100, 500 y 1.000 pesetas. Con la lógica depreciación del dinero, los valores inferiores dejan de representarse en los billetes, permaneciendo el más alto de los mencionados, el de 1.000 pesetas, como el más bajo de los emitidos actualmente. Por otra parte, la aparición de valores superiores a éste han sido: el de 5.000, que se puede considerar tardía, porque no será emitido hasta 1976, teniendo en cuenta que hubo un primer billete emitido por este valor en 1938, aunque no llegó a circular, y el de 2.000 en 1980. Sin embargo, a lo largo de su historia, el valor que en más emisiones se ha puesto en circulación ha sido el de 100 pesetas, frente a una sola vez los de 250 y 200 pesetas.

Los valores inferiores a 25 pesetas han sido emitidos en papel moneda de manera excepcional. Los conocidos como «Certificados de Plata» de la época republicana, que sustituyeron monedas de plata de 5 y 10 pesetas, se pusieron en circulación para evitar el acaparamiento por un alza de dicho metal en la cotización internacional. La falta de moneda divisionaria en la guerra civil será suplida por el Ministerio de Hacienda con los «certificados provisionales de moneda divisionaria» con valores de 0,50, 1 y 2 pesetas. El Gobierno de Burgos, por su parte, emitirá billetes de 1, 2, 5 y 10 pesetas.


Iconografía
Los temas representados en los billetes han respondido a diversas motivaciones, la mayor parte de las veces para rendir homenaje a personalidades destacadas en los más diversos ámbitos que forman parte de nuestra historia.

En las primeras emisiones era frecuente encontrar alegorías de contenido económico (el Comercio, el Trabajo, la Agricultura, la Industria, ...), ideológico y de exaltación de valores (la Justicia, la Familia, la Libertad, la República, ...) o dedicadas a las Bellas Artes.

Pero la efigie de monarcas, pintores, escritores, científicos..., etc., ha acaparado la viñeta principal del anverso, siendo la más representada la de Francisco de Goya. Dos emisiones completas han sido dedicadas a su figura, y tres de sus obras: «El Quitasol», «El Cacharrero» y «El Bebedor» aparecen en los reversos, magníficamente realizados. Las imágenes de Quevedo, Calderón de la Barca, Bécquer o Rosalía de Castro, que junto con la reina Isabel la Católica son los únicos personajes femeninos no alegóricos retratados en el anverso, han sido difundidas a través del billete. Monumentos, pasajes literarios y acontecimientos como el Descubrimiento de América y sus protagonistas, han estado también representados, siendo Cristóbal Colón uno de los personajes más retratados, ilustrando, así mismo, la emisión de 1992, conmemorativa del V Centenario.

Catalogación del papel moneda según su conservación en cualquier variante (billete, pagaré, letra de cambio, cheque, cédula). Del mismo modo, de mayor o a menor apreciación.

-Flor de cuño (FDC): o plancha. Pieza nueva que no ha circulado y cuya conservación es perfecta. -Excelentemente bien conservado (EBC): Muy escasa circulación. Estado de conservación excelente.
-Muy bien conservado (MBC): La circulación es patente en pequeños pliegues y suciedades, pero no existen desgarros ni otras imperfecciones mayores.
-Bien conservado (BC): Huellas evidentes de circulación, como suciedades, pérdida de color y pequeños desgarros.
-Regularmente conservado (RC): Falta hasta 1/8 de la superficie original del billete. Presencia de desgarros, suciedad y agujeros.
-Mala conservación (MC): Ilegibilidad de leyendas y mutilaciones graves.

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